Córcega: un paraíso en el Mediterráneo

En estos siete días y más de mil kilómetros visitamos pueblos imposibles esculpidos en montañas, luchamos contra el viento junto a molinos a lo Don Quijote, nos encaramamos a ciudades colgadas de acantilados, buceamos en islas salvajes, presentamos nuestros respetos a Napoleón, paladeamos quesos corsos e incluso tuvimos tiempo para torear vacas en la playa (literalmente).